Resumen_ ...

Ocho adolescentes viven dia a dia su vida, sin nada extraordinario. Hasta que son llevados a un mundo de magia, pero su llegada es simplemente parte de una leyenda.

Todos ellos con un comun denominador: una desesperante y bipolar adolescentes y ganas de ser alguien en la vida...

Otro mas...





14 jun. 2008

Intruduccion

.: INTRODUCCION :.


Una bonita adolescente de tez morena llevo con pereza las manos a su rebelde cabello negro, en un intento vano de acomodarlo. Sus ojos, un tanto rasgados por su descendencia oriental – de un color café tan extraño que lanzaba destellos pardos – se posaron en el cielo; el día estaba nublado y el sol no daba rastro de querer aparecer; suspiro tranquilamente y se quedo quieta varios minutos, vacilante entre continuar su trayecto hacia la escuela o perderse por las calles de la ciudad unas horas y regresar a casa argumentando que les habían dejado salir temprano.

– Buenos días Sue ¿No estarás pensando en volarte las clases, verdad? – Le pregunto una joven alta de castaño y rizado cabello; sus ojos de color avellana le miraba de forma reprobatoria.

– ¿Volarme clases? – Sonrió con una fingida inocencia la morena – Eso se escucha muy feo, "obviar" se escucha más sofisticado.

– Envidio tu preocupación amiga – ironizo la otra muchacha – pero no te preocupes, para eso existen las amigas.

– Pero que... ¡Anee!

La morena empezó a protestar, pero la otra adolescente se hizo oídos sordo; Anee técnicamente arrastró a Sue a la escuela.

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Subierón los escalones de uno de los edificios de la preparatoria. Sue arrastraba los pies, mientras a su lado Anee caminaba sonriente y con mucha energía. En su mente Sue divagaba entre recuerdos y pensamientos, ella y Anee eran compañeras desde su ingreso a la preparatoria, sin embargo amigas solo en los últimos dos años. Anee era una muchacha optimista, vanidosa, con tendencia "fresa" y carácter amigable, muy contrario a la morena, la cual era algo malhumorada y de carácter explosivo. Muchos se preguntaban cómo era posible la amistad entre dos personas tan diferentes.

Ingresaron al salón de clases justo a tiempo, detrás de ellas llego el maestro – un hombre entrado en los 60 años de humor amargado – quien sin mucha ceremonia se dirigió a su escritorio.

– ¡Llega tarde señorita Akidai! Medina, a su lugar. – El hombre acomodaba los papeles para la clase, Sue le fulminaba con su mirada – ¿Sigue aquí? Fuera de mi clase.

– ¿Cómo es posible que yo si este llegando tarde y Anee no? ¡Si llegamos al mismo tiempo! – reclamo la morena.

– No cuestione mi autoridad señorita Akidai.  El hombre agito sus manos con un ademan similar al que se le hace a los perros   Fuera, fuera.

Todo el salón de clase se mantenía en silencio, no era secreto que el Señor Palazuelos y Sue se odiaban, a diferencia de otros días, la adolescente simplemente lanzo su mochila a un asiento vacío y salió de la clase con la frente en alto, murmurando por lo bajo.

– Te apuesto el desayuno de una semana que nuestra amiga ya está pensando en cómo vengarse. – Un chico alto y complexión delgada, tez blanca y cabello castaño oscuro, además sus ojos color café siempre denotaban sueño, sonreía ampliamente, sin ningún intento de ocultar la diversión que le causaba todo el asunto.

– No gracias. No pienso mantener tu alimentación por una semana. – El interlocutor de Juan Carlos era un joven más alto y que demostraba un poco mas de cuerpo, de tez morena, cabello de un impresionante color negro y unos ojos color chocolate.

– Ese hombre es un pesado. – Anee se quejo por la injusticia hacia su amiga, mientras tomaba asiento en la butaca libre, justo al lado derecho de Luis – No entiendo porque Sue no se queja a la dirección.

– Este es un problema de dos y...

Luis no terminaba su frase cuando fue interrumpido por el molesto ruido de una alarma de carro. El profesor rápidamente dejo de escribir en el pizarrón y asomo su cuerpo por la ventana que daba al estacionamiento.

– ¡Esa chiquilla! – Bramo el hombre, para después salir corriendo del salón.

– Como te decía Anee, Sue siempre encuentra formas divertidas de regresarle su amable actitud al señor Palazuelos – Y Juan Carlos hablo con tanta tranquilidad como si estuviera hablando del clima, mientras toda la clase observaba como accidentalmente una de las señales del estacionamiento había caído y terminado destrozando el cristal frontal del vehículo del profesor.

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La clase de historia había terminado y Luís se había visto en la necesidad de sacudir un poco a la oji-pardo, quien de nueva cuenta se había quedado en estado abstraído en clase. La primera reacción de ella fue tremendo golpe en el hombro derecho del chico, él solo se quejo un poco y se mordió la lengua para evitar hacer algún comentario que le valiera otro golpe más.

– ¿Eres imbécil o qué? … ¿Y el profesor?

– La clase termino hace cinco minutos.

Con la aclaración de Anee, Sue se dio cuenta que su distracción duro más de lo planeado, suspiró con aburrimiento; toda la clase había estado pensando en el tipo de amistad que había logrado en lo largo de dos años con Luís, Anee y Juan Carlos.

Ella los admiraba y les tenía mucho cariño, después de todo eran como una segunda familia para ella y estaba segura ella también era importante para ellos, si no, como explicaba que aguantaran cada uno de sus arranques, rabietas, mal humor y caprichos.

El resto del día fue de lo más normal, Juan Carlos regañado por estar escuchando música en clases, Anee y Sue platicando entre clases de cuanta cosa se les viniera en mente y Luís… simplemente molestando a Sue, era el pasatiempo favorito del moreno. Para final del día, los cuatro jóvenes caminaban y platicaban animadamente. Realmente esos cuatro eran excelentes amigos y siempre tenían tema de conversación. Aunque también era uno de los grupos de amigos más disparejos:

Anee se distinguía por ser una joven popular y amigable, aunque con fuertes tendencias de "niña fresa" y un gran impulso de vanidad; Juan Carlos se le considera entre los cuatro el alma de la fiesta, tiene el don para hacer reír y hacer olvidar las tristezas o problemas diarios; Luís era el más serio, su carácter desconfiado por naturaleza. Además de tener la facilidad para sacar de quicio a quien sea, aunque la solidaridad y responsabilidad que tiene es digna de admirar; Y por último Sue, la chica es el complemento entre los cuatro. Su carácter fuerte, explosivo, sarcástico y a veces asquerosamente odiosa. Siempre haciéndoles la vida más interesante. Pero a la vez tiene una chispa de vida que contagia a quien se encuentre a su alrededor, la oji-pardo es capaz de pasar de una chica buena onda a el mismo demonio personificado en menos de un minuto. Según palabras de Luís, Sue es una muestra viva de una persona bi-polar.

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– ¡Sue!

Justo Anee empezaba a formular una pregunta, el grito de un joven las interrumpió. Ambas voltearon para encontrarse con un chico alto y blanco, de cabellos castaños ondulados y ojos color verde.

– Alan ¿Cuánto tiempo sin verte?

– Pero Sue, si nos vimos ayer en la mañana.

Sue se mostró algo divertida, mientras se alejaba un poco. Anee simplemente permaneció en silencio el tiempo que su amiga conversaba con el recién llegado, a mitad de la plática pudo deducir quien era el joven, pues Sue ya le había hablado de él.

Alan estaba interesado en Sue, pero esta última nunca le había correspondido en sentimientos, ella lo veía como un amigo más. Además Anee también sabia de la fama de mujeriego que ostentaba Alan en su escuela.

– O sea Sue… como que se nos hace tarde ¿No crees? – interrumpió la plática, su tono fue bajo, solo lo suficiente audible para que su amiga le escuchara.

Anee busco la forma más educada posible para recordarle a su amiga que tenían que ir a estudiar. Sue se despidió de su amigo y ambas siguieron su camino.

– ¿Por qué no le das una oportunidad corazón? – Sue levanto una ceja al escuchar el sobrenombre usado. Estando segura que no le agradaría la plática.

Anee pregunto como quien no queriendo enterarse, pero con ese tonito meloso que a Sue siempre sacaba de quicio, mientras subían al camión. Sue fingió demencia. El silencio entre las dos se hizo presente y Anee opto por posar su mirada avellana en su amiga, sabiendo que ésta incomodaría a la joven.

– ¡Deja de mirarme! – Con el grito llamó la atención de unas cuantas personas, pero pareció no importarle ni un poco – Además yo no sé para qué preguntas – respondió Sue más calmada – Tu sabes la respuesta, para empezar yo lo veo solo como amigo, esta su fama y ambas sabemos que un hombre nunca cambia y…

– Y no olvidamos el detalle de que tu… ¡Oush! ¿Por qué me pisas salvaje?

Sue le miro de forma intensa y claramente molesta, y ya no hablo más. Anee suspiro y no comento nada mas, el tema seguía siendo tabú.

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Una chica de alrededor de unos 15 años, de tez blanca, cabellos lacios negros por debajo de sus hombros y fleco que casi tapaba unos ojos color miel se encontraba esperando sentada en un cómodo sillón. Su mirada se paseaba por las paredes de color melón, algunos cuadros de unas niñas de ciertos rasgos orientales y ojos color pardo adornaban la mayoría de las paredes.

– Marie ¡Vamos que se nos hace tarde! ¡Adiós mamá! No regresare tarde.

Sue bajo corriendo las escaleras del segundo piso a una velocidad sorprendente y sin caerse, tomo la mano de su amiga y la jalo fuera de la casa sin siquiera esperar un adiós de su madre. Corrieron un par de cuadras más, hasta que divisaron a lo lejos unas canchas de fútbol y un parque deportivo.

– ¿Y ahora porque se te hizo tarde?

– ¿Cosas del destino? Nada que realmente importe. – Sue utilizo un tono desinteresado, restándole importancia al asunto.

– ¡Te volviste a quedar dormida! Sue, no tienes remedio. Me decepcionas – Dijo la chica poniendo un gesto de decepción y tristeza en su rostro.

– Mira quien lo dice – le reprocho divertida.

Ambas chicas caminaban ya de forma tranquila, llegaron a las canchas donde algunos chicos de su edad más o menos jugaban un partido amistoso de fútbol, ellas simplemente se sentaron a la orilla de la cancha, a los pocos minutos dos chicos se les acercaron.

El más grande de ellos de tez extremadamente blanca, cabellos y ojos negros, algunas pecas y muy alto y delgado, el otro chico más joven era una réplica exacta del mayor, tal vez la diferencia entre ambos – aparte de la edad – era que el mas joven no tenia pecas.

– ¡Kalos! Justo a ti te quería ver… Hola enano – Saludando al último al más chico de los hermanos.

– ¡Tengo nombre! Y es Omar – el aludido le miraba molesto.

– ¡Basta los dos! No empiecen.

Kalos paro a tiempo la discusión que estaba prospera a empezar, mientras que Marie no pudo evitar una risita, eso era de todos los días. Simplemente Omar y Sue no se podían llevar bien, estos dos últimos se miraban con algo de recelo, para después voltear la cara e ignorarse. Pero lo más curioso es que aunque no podían estar juntos, tampoco podían estar separados.

– Sue ¿Para qué me ocupabas? – Kalos rompió el silencio – Dijiste algo que a mi querías verme y pues…

– Oh es verdad, ven acompáñame. Ahorita regresamos – Sue jalo de la mano a Kalos y ambos se alejaron, dejando a Marie y Omar solos.

– Omar ¿Por qué tú y Sue no se llevan bien?

Omar no respondió nada, estaba claro que algo debió haber pasado entre los dos, Cuando Marie se cambio de casa, conoció a los días a Sue, y consecutivamente conoció a Kalos y Omar. En esos tiempos, Sue y Omar se llevaban bien, pero de unos meses para acá, la relación de ellos era como la de un perro y un gato.

– No quiero ser grosero Marielos, pero es algo que no te incumbe.

Omar se levanto sin dar oportunidad a replicas o algo así, y se fue a jugar fútbol, además de que la chica entendió que Omar no daría su brazo a torcer, y pues con Sue ni caso tenia intentar, si por propia iniciativa no le había querido contar, no había forma de que la chica hablara. Marie respiro profundamente y decidió olvidar ese tema por el resto del día. Lo mejor sería divertirse unas cuantas horas con sus amigos, además algo dentro de ella le decía que algo grande pasaría, podrían tacharla de loca, pero estaba segura que algo bueno sucedería.