Resumen_ ...

Ocho adolescentes viven dia a dia su vida, sin nada extraordinario. Hasta que son llevados a un mundo de magia, pero su llegada es simplemente parte de una leyenda. Su mision: salvar de la guerra milenaria a ese mundo, ademas de descubrir mas sobre si mismos.

Capitulo 22 ... Fin de bloque

¡Que pena! Se que he tardado tanto en actualizar pero la universidad me trae vuelta loca ¡Arqui-tortura! es medio pesada pero nada que no pueda xD

Y pues aqui el final de este bloque. Este capitulo se titula Te perdone y esta algo sentimental. A mi me gusto mucho y me gustaria que a ustedes tambien les agrade.

Les aseguro que no dejare a meedias esta historia, pero no podre actualizar de forma regular ni seguido.

Y por ultimo les dire que el proximo capitulo no solo habla de a vida de Sue, sino que nos dara a conocer ese capitulo especial en la vida de nuestra sacerdotiza del viento.

Ahora... buena lectura!

31/10/2009

Capitulo 22

.: Capitulo 22 - TE PERDONE :.


Un fuerte detonante en una de las tantas mansiones de la ciudad fue la carta de presentación de seis de los supremos sacerdotes. La noche ya estaba avanzada y la seguridad de la ciudad fue fácilmente burlada gracias a la ayuda de los planos e ideas de Kris.

Un numeroso grupo de Skës – Mouros sin inteligencia, enormes y de deforme cuerpo – fue el primer intento de contraataque por parte de los Mouros, pero ni bien intentaron acercarse unos cuantos kilómetros a la zona de residencias, perdieron la vida ante Kalos; el joven les esperaba con su numeroso ejercito de plantas mortíferas entre las que mas destacaban plantas carnívoras; plantas que pueden desplazarse y que están dotadas de filosas extremidades. Venenosas; el veneno lo trasmiten con tal solo tocarlas o inhalar su aroma, causando fuertes alucinaciones y demencia. Y enredaderas constrictor; estas últimas son inmunes a casi toda magia y se caracterizan por enredarse alrededor de su presa y con gran fuerza fracturar y asfixiar hasta la muerte. Sin duda alguna el joven sacerdote lo que tenia de seriedad lo tenia de sádico en batalla.

El segundo grupo de Skës fue más numeroso, logrando así avanzar un poco más de terreno, pero solo bastaban unos pocos kilómetros recorridos para encontrarse con Marielos y Omar: agua y electricidad, una combinación devastadora.

Los jóvenes restantes – Anee, Alan y Juan Carlos - se encontraban ocupados en una batalla frente a frente con Mouros de mayor categoría que habitaban en la zona residencial de la isla.
En cuestión de escasas dos horas los grandes jardines de la ciudad de Zafiro se convirtieron en un gélido escenario blanco teñido de sangre y muerte. En la batalla se podía apreciar el cuerpo de Anee en un estado transitivo, su cuerpo – aun de pie – flotaba a escasos centímetros del suelo pero su espíritu se encontraba en todo el campo de batalla, ella era la causante del repentino cambio climático.
Y solo alejados por unos pocos metros Alan y Juan Carlos se encargaban de cuidar el cuerpo de la sacerdotisa del hielo, el feroz clima gélido era tan intenso que los adversarios apenas y podían continuar moviéndose, así que los dos chicos podían estar al pendiente de Anee a la vez que destruían Mouros a diestra y siniestra.

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- ¿Estas segura que es por aquí? –

Kris solo recibió un movimiento afirmativo de cabeza por parte de Sue, caminaban con un poco de iluminación y casi en total silencio. El joven había tenido como plan principal el acompañar a la morena hasta el templo que ella tanto mencionaba y si tenia suerte defenderla hasta quedar como todo un héroe, sin embargo, Luís había terminado acompañándolos y lo peor era las energía negativas que Sue y Luís estaban transmitiendo al estar cerca el uno al otro. Para Kris aun no era claro el asunto, en realidad para nadie, pero al parecer el aire y el fuego habían entrado en discusión; Siempre en todos los escritos se mencionaban tanto a los portadores como a esas esencias como un peligro, un poder inestable si se les hacia enfadar y una perfección en causas destructivas o de batallas. Y todo lo escrito era verdad, desde que entraron a una especie de laberinto subterráneo Kris observo ciertas muestras de esencia de aire o fuego pura atacar tanto a Sue como a Luís, cuando ellos cruzaban sus miradas se reflejaba enojo, ira, desafío pero él también observo algunos sentimientos que nada tenían que ver en el contexto de desafío entre los supremos sacerdotes.

- Es por aquí – Sentencio la chica al estar frente a un conjunto de siete columnas de una magnitud escalofriante. Dichas columnas tenían un diámetro de por lo menos diez metros y a como ganaban altura iban adelgazando, fácilmente tendrían alrededor de 15 metros de alto, además estaban grabadas con relieves. Estas siete columnas de piedra caliza sostenían una viga de un considerable grosor, y por último, sobre la viga dos esculturas de mármol.

- Y hora que… - Soltó al aire con hastió Luís, el chico tenia ganas de entrar en acción, estaba molesto y necesitaba descargar su malhumor.

- Ven las esculturas de ahí arriba – Señalo con la vista Sue – Ellas son las guardianas y solo ellas nos podrán llevar a nuestro destino, así que hay que despertarlas.

Los dos chicos interrogaron a la sacerdotisa con la mirada, pero como ambos supusieron Sue no tenia la menor idea de cómo. Estuvieron por lo menos media hora tratando de revivir a las esculturas, pero ningún tipo de magia funcionaba.

- ¡¡Eres una tonta!! Se supone tu ya tenias todo controlado y que sabias lo que hacías – Le grito Luís a Sue.

- ¡¡No me grites idiota!! No puedo saber todo en la vida, además estos lugares tienen encantamientos únicos, poderosos y raros para evitar intrusos ¿Qué querías? Que con un ¡Despierten guardianas! Todo…

Kris se abalanzo sobre la chica, quitándola justo a tiempo antes de ser aplastada por un enorme bloque de piedra caliza que se desprendió de las columnas. Ambos quedaron tirados e inmóviles en el suelo de la impresión, la chica bajo el cuerpo de Kris miraba medio atontada mientras que Luís miraba frustrado a las dos enormes masas de mármol en forma de quimeras aladas que se retorcían frente a las siete columnas.

- Bueno… tal vez lo complicado no siempre es la solución – Kris intentaba verle el lado positivo a las cosas, mientras su compañera se ponía de pie.

Un “como sea” de parte de Luís fue lo que le escucharon decir antes de ver como una de las quimeras por poco y se lo come de un solo bocado al intentar el chico dar un paso. Ante el ataque Luís empezó a liberar su esencia, pero solo logro que la otra quimera se uniera al ataque de su similar, ante una clara desventaja Kris materializo sus Kodashis – dos armas semejantes a las espadas, pero mas cortas, muy delgadas y de doble filo – e inicio su ataque.
Mientras tanto Sue miraba taciturna, ella sabía que ningún ataque por más fuerte le haría algo a esas dos quimeras, pero es que cuando debían preguntarle a ella ¡Nunca lo hacían! Por un instante pensó en dejarlos sufrir un rato, pero recordó la situación en la que estaban y el tiempo perdido.

- ¡¡Maa!! ¡¡Sia!! – Grito la chica con voz potente para hacerse oír sobre el ruido de las explosiones de la lucha, al instante ambas quimeras se tranquilizaron y se fueron a posar frente a Sue – Necesito que me lleven a mi y a mis amigos hasta el templo Céfiro – Mientras Sue hablaba mantuvo su vista fija en las esfinges, además de realizar una suave y duradera reverencia.

Las esfinges como toda respuesta doblaron sus patas delanteras y agacharon su cabeza mostrando respeto y accediendo a la petición de la sacerdotisa. Ella sonrío complacida y rápidamente monto sobre el lomo de una de las estatuas, desde el suelo sus acompañantes miraban todo con un gesto raro, pero no daban señal de vida.

-¿Es que se piensan quedar como idiotas ahí? ¡De prisa! No tenemos mucho tiempo, además la entrada al templo no estará abierta de por vida.

Los chicos parecieron reaccionar, se sentían frustrados y molestos, pero decidieron ya no comentar nada, subieron con precaución a la enorme estatua y se aferraron con fuerza. Las esfinges atravesaron sin dificultad las siete columnas y aumentaban su velocidad a como corría el tiempo, el camino debía estar hechizado pues los corredizos no parecían tener fin.

- ¿Lo escuchan? – Luís había soltado un poco su agarre y activo un tanto su magia al sentir peligro.

- Escuchar ¿Qué? –

Pero ni bien Kris termino de formular su pregunta, una tropa de Mouros en su transformación de dragones de fuego les estaba dando alcance, todos guiados por el General Lete.

- ¡Demonios! Esto nos quitara mucho tiempo –

- Tranquila Shizue, ustedes continúen, yo me encargo – Y sin dar tiempo a contestación, Kris salto del lomo de la esfinge, por la velocidad que llevaba la bestia pronto él quedo fuera de alcance, para Kris eso fue lo mejor, además prefería enfrentarse al General que seguir soportando el ambiente tan tenso de los dos sacerdotes - ¡Devi-a-tan!

Y el espectro de un “algo” tras el hechizo bloqueo el camino a Lete y su guarnición. El General le miro con odio y sorna.

- Valla, no pensé que usted pudiera caer tan bajo –

- Claro que no General, usted y yo pensamos diferente – Sentencio Kris, se encontraba solo frente a un poderoso y viejo adversario. Tenso sus Kodashis y se coloco en posición de pelea, Lete era alguien difícil pero a la vez tan fácil de olvidar.

- Pero si yo no pienso… es por eso que me gustaría que me dejaras entrar en tus recuerdos – Y el General Mouro se carcajeo de una forma asquerosamente malvada.

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Anee respiraba entrecortadamente, de todos los supremos sacerdotes era la mas agotada. A su alrededor se apreciaba toda una carnicería, la nieve que cubría casi todo estaba teñida en sangre y con el calor del sol, el cual estaba empezando a penas a salir en el poniente, un nauseabundo olor se estaba empezando a desprender de los cadáveres. Muchas casas y otras edificaciones que habían logrado seguir en pie a lo largo del paso del tiempo en tan solo una noche se habían reducido a escombros y los grandes jardines se consumieron ante la magia y los ataques.

- Ya no puedo mas – Y Anee cayó vencida ante el cansancio y agotamiento físico. A su lado sus amigos y compañeros de guerra estaban lidiando con su propio dolor físico y espiritual, incapaces de ayudarla.

- ¿Por qué tardan tanto? – Se quejo quedamente Omar.

- Ten fe – Le pidió su hermano. Kalos era el que mantenía más magia de todos, aunque era muy doloroso el invocar sus plantas, después del primer ataque que realizaban éstas la cantidad de magia para mantenerlas materializadas ya no dependía casi de él, sino que las mismas plantas se alimentaban de la energía vital de sus presas.

- Pues yo quiero saber donde conseguir un poco de fe y de milagros, por que sin una buena dosis de eso no se si podamos sobrevivir a todas esas “cosas” – Mientras sonreía con algo de cinismo, Juan Carlos señalaba a un punto no muy lejano, donde una nueva oleada de Skës se dirigía a ellos.

- ¡¡¡Bruja!!! ¡¿Dónde demonios estas?! – Grito con coraje al viento Omar.

Y cuatro de los seis supremos sacerdotes se pusieron de pie con dificultad, en el Suelo Juan Carlos usaba su don de sanación en Anee para hacerla reaccionar y que pudiera por lo menos defenderse con un escudo de sus atacantes. Los Skës se acercaban cada vez más y las vibraciones de magia oscura empezaban a contaminar el ambiente… la isla flotante de la nada empezó a estremecerse con una furia natural desde sus entrañas, tal cual reclama paz, descanso y tranquilidad.

Los supremos sacerdotes llegaron a pensar momentáneamente que se trataba de una nueva forma de ataque por parte de sus enemigos, pero al sentir las furiosas ráfagas de viento se dejaron caer al suelo.

- Vuélveme a llamar bruja y te castro – Contesto mordaz Sue, justo después de materializarse frente a ellos, a su lado Luís y Kris yacían inconcientes – Lamento la tardanza, pero tuvimos ciertas dificultades, además estos dos se quedaron dormidos y no son exactamente ligeritos.

Y mientras la chica daba explicaciones, un viento feroz y poco convencional sacudía toda la isla con tal fuerza, que todo obstáculo “no aceptable” era levitado como si nada y ya en el cielo explotaban por la presión del mismo viento. El espectáculo en si era causado por un antiguo hechizo que la misma princesa Zafiro Ael había creado como protección para la isla, la cual era su principal tesoro, y como demostración de su poder a sus hermanos y alimento a su ego. Para la antigua Princesa fue prioridad el demostrar que no solo era una mujer bella, sino poderosa; Además de agregarle su toque personal, ella con el hechizo de protección de la isla le demostró a sus hermanos que no necesitaba ensuciarse sus manos de sangre para defender lo suyo.

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La noche caía en la ciudad de Zafiro y todo estaba en calma. En la isla no quedaba ni una sola alma Moura, además como efecto extra del hechizo de protección, las edificaciones de toda la isla se habían restaurado.
En lo alto del templo dedicado a la misma princesa Zafiro Ael, Sue descansaba mientras su mirada contemplaba la ciudad. La chica había preferido la tranquilidad y soledad para poner en orden sus pensamientos, dentro del templo, todos estaban festejando pero para Sue no había nada que festejar. Tal vez habían recuperado Zafiro sin demasiado esfuerzo, pero la ciudad estaba muerta, desierta, ningún Aeliano habitaba esas tierras, pues desde siglos atrás Zafiro se utilizaba como zona de residencia de familias Mouras.

- Es una tristeza que el hechizo no regresara la belleza a los jardines ¿Verdad? -

La morena se sobresalto un poco ante la llegada de Luís. Pero siguió en silencio, aunque sonreía débilmente. Era verdad, era una tristeza que la batalla hubiera destruido el ochenta porciento de aquellos bellos jardines.

- Y que tiene… son solo plantas, dentro de unos años crecerán de nuevo – Y aunque estuvo tentada a darle la razón, prefirió mostrarse con su ya típica indiferencia hacia las cosas.

- Eres mala mintiendo - Critico el chico mientras se sentaba al lado de la morena – Se que los jardines de este lugar te fascinaron, tu mirada nunca miente.

- ¿Y tu desde cuando sabes leer mi mirada? – El chico se mantuvo en silencio, Sue sonrío juguetona – Pero tienes razón, es una verdadera tristeza… - Corto la frase, estiro un poco sus brazos y tranquilamente recargo su cuerpo al de su amigo hasta conseguir llevar su cabeza a las piernas de él –…Muchas gracias por lo del templo, no tenias por que ponerte en peligro de esa manera.

- Sabes que por ti haría eso y mas – Y comenzó a acariciar lentamente los cabellos negros de Sue – Eres mi amiga, y no hay que olvidar viejas costumbres, lo tuyo es meterte en problemas y yo tengo que rescatarte.

Ambos rieron ante eso, y de nuevo regreso el silencio. Luís jugaba con las hebras de cabello de su amiga, mientras ella recordaba lo acontecido horas atrás en el templo.
De no haber sido por el, ella sola no hubiera podido llegar con éxito hasta el centro del templo. Lo que mas le causaba incomodidad, era el trato que ella le había estado dando esos días, aunque era claro que él también se había molestado, nunca la dejo sola y siempre estuvo ahí para cuidarla.

No sabia con exactitud que había pasado entre Kris y Lete, pero era claro que el joven estratega había sido burlado por el General. Y ella tan concentrada en realizar el hechizo que protegía a toda la isla, que nunca sintió la presencia de Lete hasta que estuvo casi a su lado listo para atacarla. Pero Luís se enfrento de forma fría y feroz al Mouro, no logro derrotarlo pero si le dio el tiempo suficiente para completar el hechizo.

También ella agradecía internamente al espíritu de la princesa Zafiro, quien la estuvo dirigiendo todo el tiempo, era una tristeza que después de despertar las defensas mágicas naturales de la isla el espíritu de Zafiro le abandonara.

- ¿Aun te duele? – Le pregunto mientras presionaba en un punto del brazo derecho de Luís.

- No. Eres buena en eso de los dones –

Por que era claro que en una batalla nunca se salvaba nadie de las heridas, para Luís su desfortuna estuvo en el momento en que se interpuso en el ataque de Lete hacia Sue. La cola de la bestia en la que el Mouro estaba convertido se le clavo en el brazo derecho, pero gracias al don de sanación de la sacerdotisa del viento la herida fue curada sin mucha dificultad.

- ¿Aun insistes en que tu cabello es horrible? – Luís decidió cambiar el tema de conversación, estaba seguro que la chica ya había tenido suficiente de batallas por ese día.

- Pues claro, si en lugar de cabello parece que tengo una mata de paja – Y él rió, no tanto por el comentario, sino por el gesto de Sue.

- Pues si tu insistes. ¿Sabes? Tenía mucho que… no platicábamos así – Estuvo tentado a decirle que tenia mucho que no sentía esa agradable sensación de acariciar su cabello, pero reflexiono a tiempo y considero que no era el momento, Sue desde que despertó del ataque del General Lete estaba extraña, además no estaba mintiendo del todo.

- Lo se – Y clavo su mirada en el cielo, evitando ver la de su acompañante. Las lunas de Ael daban un espectáculo que solo en los mejores sueños se daban – Luís – Sue llamo la atención de su amigo, pero aun continuaba rehuyendo a su mirada – ¿Quieres saber por que actúe tan extraño estos días? – Pero no le dejo dar respuesta, prefirió seguir hablando antes que se arrepintiera – Ahora que estuve atrapada en el juego mental de esa bestia la pase muy mal, y si salí adelante fue por la ayuda del espíritu de Zafiro.

- ¿Acaso estas enojada conmigo por que no te ayude en esos momentos? – Pregunto algo incrédulo Luís.

- No exactamente, pero si tienes que ver en todo esto – Y suspiro profundamente – La única forma de salir de ese estado mental en el que quede atrapada era perdonando aquel dolor guardado en mi corazón… Es obvio para ti que perdone, pues es fácil deducir que si no lo hubiera hecho estaría muerta en estos momentos.

- ¿Y? –

- Y que al despertar y verte, no pude evitar que todo aquello que olvida por mucho tiempo regresara a mi mente, y todo dolió mas que antes – Luís sintió algo húmedo en su pantalón, con mucho cuidado volteo el rostro de su amiga hasta encontrar su mirada, una mirada empeñada por las lagrimas.

Luís prefirió no decir nada, tenia años sin ver llorar a su amiga, la ultima vez había sido en el funeral de su abuela. Pero este llanto era diferente, pues este llanto era por él.

- Pero ya no importan – Sue suavizo su voz e hizo un intento por limpiar sus lágrimas, pero Luís no se lo permitió, él mismo las limpio cuidadosamente - ¿Y sabes porque?... por que por fin te pude perdonar.

Y se soltó a llorar. Luís se asusto un poco y solo atino a abrazarla mas a su cuerpo, y recordó ese llanto, no era la primera vez que ella lloraba por su culpa. Sue había llorado de esa forma aquel día, aquel día que ambos, independientemente del pensamiento del otro, habían decidido olvidar; Ella por lo doloroso del recuerdo, él por cobardía.

- No llores Sue, y menos por mis errores –

- ¡No fue un error! – Y fue cuando se dio cuenta de un pequeño detalle – ¿Sabes por que lloro? – Luís solo asintió - ¿Lo recuerdas?

- Claro, no es posible olvidar un día de vida… y aunque puede ser tarde ¿Me disculparías? Me porte como idiota.

Sue no respondió, la chica solo lloraba, aunque cada vez mas quedamente.

- Ya te lo dije… Estas perdonado. Tu siempre serás mi mejor amigo ¿No lo olvides eh?

- No lo olvidare bonita… -

Y aunque había mucho más que decir, para Sue habían sido suficientes emociones por día, así que se quedo dormida. Por su parte Luís decidió que lo mejor era quedarse en ese lugar, él no tenia ganas de estar con los demás y Sue no le perdonaría si alguien la viera en esa condición tan vulnerable.

Desde el otro lado del templo, pero en tierra firme Anee y Juan Carlos observaban la silueta de sus amigos.

- ¿Tu crees que algún día nos cuenten ese secreto que tienen ambos?

- Ni en tus sueños Juan Carlos, lo que pasa entre ellos, se queda en ellos – Y sonriendo en forma cómplice se dirigió de nuevo al interior del templo.

- Anee… ¿Tu sabes algo verdad? – La china siguió caminando - ¡No seas mala! Comparte tu sabiduría con este pobre amigo tuyo.

Juan Carlos se dedico el resto de la noche a molestar a su amiga, tal vez con un poco de suerte se enteraría de toda la historia.